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Cáncer de seno en el embarazo

Por el American Cancer Society

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Riesgo del cáncer de seno

¿Qué es el cáncer?

 

El cuerpo está compuesto por millones de millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen en nuevas células y mueren de manera ordenada. En los bebés y los niños, las células normales se dividen más rápidamente hasta que la persona alcanza la edad adulta. Después, las células de la mayoría de las partes del cuerpo sólo se dividen para remplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

 

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales. Las células cancerosas siguen creciendo sin control e invaden (crecen hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer.

 

Las hormonas, como el estrógeno, ayudan a las células normales del seno a crecer y dividirse, pero estas mismas hormonas también pueden promover el crecimiento de las células cancerosas del seno.

Cómo el embarazo afecta el riesgo de cáncer de seno posteriormente en la vida

 

El embarazo ocasiona muchos cambios hormonas en el cuerpo. Por una parte, el embarazo detiene los ciclos menstruales de cada mes y cambia el equilibrio hormonal hacia la progesterona en vez del estrógeno. Debido a esto, puede que las mujeres que tengan varios embarazos durante su juventud presenten un riesgo ligeramente menor de cáncer de seno posteriormente, pues quedan expuestas a menos estrógeno. Por otro lado, las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer embarazo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer del seno ligeramente mayor.

 

Cómo la lactancia afecta el riesgo de cáncer de seno

 

Algunos estudios sugieren que la lactancia puede reducir ligeramente el riesgo de padecer cáncer de seno. Esto es más probable cuando una mujer amamanta de 1½ a 2 años. Pero esto ha sido algo muy difícil de estudiar, especialmente en lugares como los Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

 

Una manera de explicar este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer. Esto es muy similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano.

 

Detección del cáncer de seno durante el embarazo

 

Cuando una mujer en estado de embarazo tiene cáncer de seno, éste se diagnostica a menudo en una etapa más avanzada de lo que se diagnosticaría si no estuviera embarazada. También es más propenso a que se haya propagado a los ganglios linfáticos. Esto se debe en parte a que durante el embarazo, los cambios hormonales causan que los senos de una mujer aumenten de tamaño, se hagan más sensibles y presenten protuberancias. Esto puede dificultar que su médico o que la mujer misma noten alguna masa en los senos hasta que sea considerablemente grande.

 

El embarazo ocasiona que el tejido mamario sea más denso, otra razón por la cual podría ser difícil encontrar temprano los cánceres de seno durante el embarazo. El tejido mamario denso puede ocultar el cáncer en etapa inicial en un mamograma. Además, los cambios iniciales causados por el cáncer podrían confundirse fácilmente por los cambios naturales que se dan con el embarazo. Los diagnósticos demorados continúan siendo el mayor problema con el cáncer de seno durante el embarazo.

 

Si usted encuentra una masa o nota cualquier cambio en sus senos, debe tomarlo en serio. Si su médico no quiere hacerle estudios, tal como un mamograma, pregunte acerca de otras clases de estudios por imágenes u obtenga una segunda opinión. Cualquier cambio sospechoso del seno debe ser sometido a biopsia antes de asumir que son una respuesta normal al embarazo.

 

Los mamogramas pueden encontrar la mayoría de los cánceres de seno que comienzan cuando una mujer está embarazada, y se considera bastante seguro realizar un mamograma durante el embarazo. La cantidad de radiación requerida para un mamograma es pequeña y ésta es dirigida a los senos, por lo que dicha radiación, en su mayor parte, no alcanza otras partes del cuerpo. Como protección adicional, se coloca una placa de plomo sobre la parte inferior del abdomen para evitar que la radiación alcance el útero. No obstante, los científicos no pueden tener certeza sobre los efectos de la radiación en el bebé dentro del vientre, incluso a una cantidad muy reducida.

 

Incluso durante el embarazo, la detección temprana es un aspecto importante para la salud mamaria. Hable con su médico o enfermera sobre los exámenes de los senos y el mejor momento para realizar su próximo mamograma. Como siempre, si encuentra una masa o cambio en sus senos, deberá comunicárselo a su médico inmediatamente.

 

Diagnóstico del cáncer de seno y clasificación por etapas durante el embarazo

 

Biopsia del seno durante el embarazo

 

Una nueva masa (protuberancia) o el resultado anormal de un estudio por imágenes pudiera causar preocupación, pero se necesita hacer una biopsia para saber si el cambio en el seno es canceroso. Durante una biopsia, se extrae un pedazo de tejido del área que presenta preocupación. Por lo general, la biopsia se hace usando una aguja larga y hueca o mediante una pequeña incisión (corte quirúrgico). Una biopsia con aguja (incluso en una mujer embarazada) usualmente se hace como un procedimiento ambulatorio. El médico utiliza medicina para adormecer solamente el área del seno involucrada en la biopsia. Esto causa poco riesgo al feto. Pero de ser necesario, la biopsia quirúrgica se puede llevar a cabo bajo anestesia general (se usan medicamentos para que la paciente quede profundamente dormida) con sólo un poco de riesgo para el feto.

 

Pruebas para determinar la etapa del cáncer de seno

 

Si se encontró cáncer de seno, es posible que se necesiten otras pruebas para determinar si las células cancerosas se han propagado dentro del seno o a otras partes del cuerpo. A este proceso se le conoce como clasificación de la etapa. La clasificación de la etapa es muy importante para las mujeres embarazadas con cáncer de seno, pues el cáncer en estos casos suele ser detectado a una etapa más avanzada (el tumor es más propenso a ser mayor y a haberse propagado más allá del seno). Las pruebas para la clasificación de la etapa que pudieran necesitarse dependen del caso en particular.

 

Hay que tener en cuenta que el feto no está expuesto a la radiación con las pruebas, como las ecografías e imágenes por resonancia magnética. En general, estos estudios se consideran seguros, y pueden usarse si son importantes para su cuidado. Sin embargo, el material de contraste (tinte) que algunas veces se usa en las imágenes por resonancia magnética alcanza la placenta, el órgano que conecta a la madre con el feto. Este tinte ha sido asociado a anomalías en fetos de animales en estudios de laboratorio. Por esta razón, las imágenes por resonancia magnética realizadas con material de contraste no se recomiendan durante el embarazo. Pero, de ser necesario, este estudio se puede realizar sin el uso del tinte de contraste.

 

Las radiografías del tórax a veces son útiles al tomar decisiones sobre el tratamiento. Usan una pequeña cantidad de radiación. Se cree que son seguras para mujeres embarazadas cuando el área del abdomen se resguarda con protectores.

 

Por otro lado, es más probable que otros estudios, como las tomografías por emisión de positrones (PET scans), las gammagrafías óseas y las tomografías computarizadas (CT) expongan al feto a la radiación. A menudo, estos estudios no son necesarios, especialmente si se cree que el cáncer se encuentra solamente en el seno. En los pocos casos en los que es necesario realizar estos estudios, los médicos pueden ajustar la manera en que se realizan para limitar la cantidad de radiación que el feto recibe.

 

En muy pocos casos, el cáncer alcanza la placenta (el órgano que conecta a la madre con el feto). Esto podría afectar el nivel de nutrición que recibe el feto por parte de la madre, aunque no se ha reportado ningún caso en el que el cáncer de seno se haya transferido de la madre al feto.

 

Tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo

 

Si el cáncer de seno es detectado durante el embarazo, las recomendaciones sobre el tratamiento dependen de factores, tales como:

• El tamaño del tumor.

• La localización del tumor.

• Si el cáncer se ha propagado y, de ser así, cuán lejos.

• Cuán avanzado está el embarazo.

• La preferencia de la mujer.

 

El tratamiento de una mujer embarazada con cáncer de seno conlleva los mismos objetivos que el de una mujer no embarazada: controlar el tumor en el lugar donde se originó e impedir que se propague. Pero la inquietud adicional de proteger a un bebé en crecimiento puede complicar más el logro de estos objetivos.

 

Si una mujer embarazada necesita quimioterapia, terapia hormonal o radiación inmediatamente para tratar el cáncer de seno en las etapas iniciales del embarazo, puede que le pidan que considere terminar el embarazo, ya que estos tratamientos pueden ser dañinos para el feto. Resulta más fácil tratar a una mujer que no está embarazada, pues no existe el temor de causar daño al feto.

 

Para algunos cánceres de seno, tal como el cáncer inflamatorio del seno, un retraso en el tratamiento probablemente perjudicaría a la paciente. Algunos estudios anteriores supuestamente han indicado que terminar un embarazo para recibir tratamiento contra el cáncer no mejoró el pronóstico de una mujer. Aun cuando se reportaron fallas en estos estudios, terminar el embarazo ya no se recomienda rutinariamente cuando se detecta cáncer de seno. A pesar de esto, esta opción se puede discutir al contemplar todas las opciones de tratamiento disponibles, especialmente en cánceres agresivos que podrían requerir tratamiento inmediato. Las mujeres y sus familias necesitan comprender totalmente los riesgos y los beneficios de todas sus opciones antes de tomar las decisiones sobre el tratamiento.

 

Lactancia durante el tratamiento del cáncer

 

La mayoría de los médicos recomienda que las mujeres que ya hayan dado a luz y que van a recibir tratamiento contra el cáncer de seno deben suspender (o no comenzar) la lactancia (amamantar al bebé).

 

Si se contempla realizar una cirugía, la suspensión de la lactancia ayudará a reducir el flujo de sangre a los senos, haciendo que éstos reduzcan su tamaño, lo que puede ayudar con la operación. Además, ayuda a reducir el riesgo de infección en el seno, y puede ayudar a evitar que se acumule leche materna en las áreas de biopsia o cirugía.

 

Muchos medicamentos de quimioterapia, terapia hormonal y medicamentos de terapias dirigidas pueden filtrarse en la leche materna, y por tanto afectar al bebé. La lactancia no se recomienda si la madre está recibiendo quimioterapia, terapia hormonal o terapia dirigida.

 

Si usted tiene preguntas específicas, tales como cuándo sería seguro comenzar la lactancia, asegúrese de hablar sobre ello con el equipo de atención médica. Si usted planea continuar nuevamente la lactancia después de haberla suspendido por un tiempo, tal vez requiera planear con antelación. Puede que necesite ayuda adicional de expertos en lactancia.

 

Coordinación de todos los planes de tratamiento

 

La parte más difícil del tratamiento surge cuando existe un conflicto entre el mejor tratamiento conocido para la madre y el bienestar del feto. Una mujer, a quien se le detecta cáncer de seno durante el embarazo, puede que tenga que tomar decisiones difíciles, y necesita saber sobre todas sus opciones requiriendo de ayuda profesional. Su obstetra necesitará colaborar con su cirujano, oncólogo y oncólogo especialista en radiación, entre otros profesionales de la salud involucrados en su atención médica. A través de toda esta experiencia, la mujer con cáncer de seno necesitará apoyo emocional, por lo que un consejero o un psicólogo deben ser parte de su equipo de atención médica.

 

Tasas de supervivencia después de haber tenido cáncer de seno durante el embarazo

 

El embarazo puede hacer más difícil detectar, diagnosticar y tratar el cáncer de seno. La mayoría de los estudios han encontrado que los resultados entre las mujeres con cáncer de seno que están embarazadas y aquéllas que no lo están son casi los mismos si los cánceres son encontrados en la misma etapa, pero no todos los estudios coinciden. Un estudio del 2013 analizó a las de 300 mujeres diagnosticadas durante el embarazo. Durante los 5 años del cuidado de seguimiento, los investigadores informaron supervivencia comparable en mujeres que estaban en la misma etapa cuyos cánceres de seno fueron detectados cuando no estaban embarazadas. La supervivencia libre de enfermedad tendió a ser ligeramente menor en las mujeres embarazadas.

 

Algunos médicos creen que la terminación del embarazo podría ayudar a disminuir el progreso de más cánceres avanzados del seno, y ellos pudieran recomendar esto para algunas mujeres con cáncer de seno en etapa avanzada. Resulta difícil realizar estudios en esta área, y no existen estudios imparciales. La terminación del embarazo facilita el tratamiento, aunque los estudios anteriores que analizaron a las mujeres embarazadas supuestamente no encontraron que la terminación del embarazo mejore la supervivencia general de una mujer ni el resultado contra el cáncer. Cabe señalar que existieron algunas fallas que podrían haber sesgado los resultados de estos estudios. Por ejemplo, las mujeres que tenían la enfermedad en etapa más avanzada eran más propensas a terminar sus embarazos. En la literatura médica disponible, no se pueden encontrar más estudios recientes sobre este tema, y resulta difícil conocer si los resultados serían diferentes con tratamientos más modernos.

 

Por otro lado, los estudios tampoco han demostrado que los retrasos en el tratamiento que algunas veces son necesarios durante el embarazo tienen un efecto en el resultado del cáncer de seno. Pero se ha probado que esta área también es difícil de estudiar. Finalmente, no existen informes que indiquen que el cáncer de seno por sí solo puede causar daño al bebé.

 

Embarazo después del tratamiento contra el cáncer de seno

 

Algunos tratamientos para el cáncer de seno, como ciertos medicamentos de quimioterapia, pueden afectar la capacidad de una mujer de tener un bebé (fertilidad). Aun así, muchas mujeres pueden quedar embarazadas después del tratamiento. El mejor momento para hablar con su médico sobre la fertilidad es antes de comenzar el tratamiento del cáncer de seno.

 

Debido a que muchos tipos de cáncer de seno son sensibles al estrógeno, ha habido la inquietud de que si una mujer ha recibido tratamiento contra el cáncer de seno, que los niveles hormonales elevados durante el embarazo podrían aumentar la posibilidad de que el cáncer regrese. Sin embargo, los estudios han reportado que el embarazo no aumenta el riesgo de que el cáncer regrese tras haber sido tratado exitosamente.

 

Aun así, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno a que esperen al menos 2 años después de completar todos los tratamientos para intentar quedar embarazadas, aunque no está claro el periodo de tiempo ideal que se debe esperar. Se considera que dos años les permitiría la oportunidad de encontrar cualquier cáncer recurrente en etapa inicial, lo cual podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada. No obstante, este consejo no está basado en información que provenga de algún estudio clínico. Además otros estudios señalan que el cáncer de seno puede regresar después de los dos años de espera, pues cada caso es particular. La decisión de cada mujer está basada en muchas cosas, como su edad, fertilidad, su deseo de más embarazos, su tipo de cáncer de seno, su riesgo de una recaída temprana y el efecto potencial que el estrógeno puede tener en su riesgo de que el cáncer de seno regrese.

 

Las mujeres que reciben terapia hormonal, como tamoxifeno, o terapia dirigida, como trastuzumab, deben hablar con sus médicos antes de tratar de quedar embarazadas. Estos medicamentos podrían afectar un feto en desarrollo, y suspenderlos antes de tiempo puede aumentar el riesgo de que el cáncer regrese.

 

No existe prueba de que un historial de cáncer de seno en una mujer tenga algún efecto directo en su bebé. Los investigadores han reportando que no hay un aumento en la tasa de defectos originados antes del nacimiento (congénitos) ni problemas de salud en el largo plazo entre los niños que nacen de madres que tuvieron cáncer de seno.

 

Tampoco existe evidencia de que amamantar tras el tratamiento del cáncer de seno reduzca la supervivencia. Pero las mujeres que se sometieron a cirugía del seno y/o que recibieron radiación en un seno deben saber que pueden enfrentar problemas con la lactancia en el seno afectado. Los estudios han reportado una reducción en la producción de leche en el seno afectado, así como cambios estructurales que pueden dificultar y hacer doloroso para el bebé prenderse del seno de la madre.

 

Además, es importante recordar que la quimioterapia contra el cáncer de seno también puede causar daño a los ovarios, lo que algunas veces puede causar infertilidad de inmediato o posteriormente. El tratamiento del cáncer también puede causar que las mujeres retrasen quedar embarazadas. A menudo, estos factores juntos significan que una mujer tiene menos probabilidad de quedar embarazada después del tratamiento del cáncer de seno.

 

Todas las mujeres que tienen o han tenido cáncer de seno que estén pensando tener hijos deben hablar con sus médicos sobre cómo el tratamiento pueden afectar sus probabilidades de embarazo. Esta conversación deberá incluir también el riesgo de que el cáncer regrese. En muchos casos, el asesoramiento puede ayudar a las mujeres a analizar las opciones que tienen para sobrevivir al cáncer de seno y planear un embarazo.

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